
Un
amortiguador destinado al recambio es diferente al que se monta en origen. Las
características del amortiguador original son definidas por el fabricante del
vehículo, en tanto que los amortiguadores para segundo equipo están específicamente
diseñados para compensar el desgaste de otras piezas.
Algunos
fabricantes de amortiguadores incrementan, siempre que es posible y está
justificado, la dimensión del tubo exterior del amortiguador (en segundo
equipo). Esto proporciona una mayor durabilidad y mejor disipación del calor
del tubo del amortiguador.


CONSEJOS
PARA LA INSTALACIÓN DE AMORTIGUADORES
Lo
primero de todo es asegurarse de que se adquiere el amortiguador correcto. Para
ello, le suministraremos a nuestro proveedor la marca, modelo y tipo del coche,
su año de fabricación (no de matriculación), tipo de eje (rígido o
independiente), diámetro de la llanta, así como el tipo de suspensión
(muelles helicoidales, ballestas, etc).
No
debe utilizarse la pistola neumática para instalar los amortiguadores nuevos. Sólo
la usaremos para desmontar los viejos. Al apretar las tuercas y pernos con una
pistola neumática, durante la instalación del amortiguador, podemos dañar
gravemente las piezas de montaje.
Utilice
siempre herramientas apropiadas y en perfecto estado de seguridad. No agarre ni
dañe el vástago pulido del pistón con tenazas, alicates u otras herramientas.
Esto dejaría señales en el vástago, dañando el retén y provocando pérdidas
de aceite, una de las causas de fallo más comunes en los amortiguadores.
Es
muy importante utilizar siempre un compensador de muelles adecuado y en perfecto
estado de seguridad. No utilice ninguna otra herramienta para comprimir el
muelle. Un muelle mal comprimido puede provocar heridas de gravedad. Al
sustituir un cartucho, vierta siempre algo de aceite de motor en la columna vacía
antes de introducir el cartucho nuevo. Este aceite permitirá la disipación del
calor acumulado en el cartucho.
Con
el amortiguador en la mismo posición que estará cuando se instale
(generalmente en posición vertical), cébelo tirando del vástago del pistón y
empujándolo hacia dentro varias veces.
Apriete
la fijación superior del amortiguador una vez que el coche vuelva a descansar
sobre las ruedas. Al colocar el coche sobre las ruedas, la suspensión se
comprime hasta su posición estática normal, lo que evita una compresión
excesiva en las gomas de montaje al apretar las tuercas.
Utilice
siempre una llave de par para apretar las tuercas y pernos al par de torsión
que se indique en las hojas de instrucciones de montaje, o en las
recomendaciones del fabricante. Un apretado excesivo
podría
dañar las piezas de montaje, lo que conllevaría un fallo prematuro del
amortiguador. Para que el confort en la conducción y la adherencia al suelo
sean máximos, es preciso comprobar y ajustar los siguientes aspectos de la
alineación de la dirección:
a)
Ángulo de convergencia o divergencia.
b) Avance.
c) Caída (positiva o negativa)
CONSECUENCIAS
DE UNA SUSPENSIÓN EN MAL ESTADO
Los
conductores adaptan su modo de conducción al progresivo deterioro de los
amortiguadores y a la reducción de adherencia que ello conlleva. Con
frecuencia, no son conscientes de que están conduciendo con amortiguadores en
mal estado.
Los
amortiguadores en mal estado aumentan el desgaste de las piezas mecánicas del
vehículo: muelles de suspensión, dirección, rótulas, diferencial, neumáticos,
casquillos de goma de la suspensión, caja de dirección, cojinetes de las
ruedas, conjunto suspensión, rótulas de dirección, etc. Las consecuencias
directas de conducir con amortiguadores en mal estado son, aumento de la
distancia de frenado, disminución de la visibilidad nocturna, fatiga del
conductor, mayor riesgo de aquaplaning y menos adherencia al suelo.
COMPROBACIÓN
DE AMORTIGUADORES
A
continuación se detallan algunas pruebas que podemos realizar para determinar
el estado de los amortiguadores y del conjunto de suspensión.
Prueba
del rebote: Si
el vehículo oscila más de una vez al aplicar presión hacia abajo sobre la
carrocería, podemos sospechar que los amortiguadores están gastados. Esta
prueba no siempre es exacta, sobretodo si se trata de suspensiones modernas,
como las columnas de suspensión.
Prueba
de conducción: Puede realizarse una
prueba sencilla de conducción prestando atención específicamente al
comportamiento del vehículo durante la frenada y los giros. Podemos realizar la
prueba con viento lateral y sobre firme mojado.
Prueba
de suspensión: Un conjunto de prueba
de suspensión permite medir la asimetría de la suspensión entre la dos ruedas
de un mismo eje, así como medir la eficacia de la suspensión mediante
adherencia rueda a rueda, midiendo su fuerza de apoyo dinámica mínima.
Sin
embargo, las características del amortiguador sólo pueden verificarse
retirando éste del coche y utilizando un dinamómetro, el cual permite
registrar las fuerzas de compresión y rebote del amortiguador. Estos
instrumentos son utilizados por los proveedores de equipos para la producción y
control del desarrollo de nuevos productos. A la hora de interpretar el
resultado de una prueba de suspensión debemos tener en cuenta que, se considera
aceptable una eficacia mínima del 40 por ciento, pero con ese grado de eficacia
es recomendable examinar el estado de la suspensión (muelles, casquillos de
goma, rótulas y amortiguadores). Una asimetría de la suspensión de las dos
ruedas del mismo eje superior al 20 por ciento es inaceptable, por lo que se
hace necesaria una comprobación y revisión de todo el sistema.
En
todos los casos, aún cuando el valor de adhesión sea aceptable (superior al 60
por ciento) es indispensable un examen visual de los amortiguadores para
detectar pérdidas, óxidos, golpes, etc, que aún no se manifiestan en las
pruebas pero que ocasionarán una avería en poco tiempo.
Inspección
visual: las señales visibles que
indican con más claridad que un amortiguador está defectuoso son las
siguientes:
-
Montaje roto o deteriorado, bien por fatiga del metal o por corrosión muy
extendida.
-
Deformación del cuerpo del amortiguador que puede dificultar o impedir el
movimiento del pistón.
-
La pérdida de aceite del amortiguador provoca mal funcionamiento y pérdida de
amortiguación.
-
Grietas o deformaciones anormales en los casquillos de montaje, que pueden
provocar ruidos en la suspensión al acelerar, frenar o conducir sobre badenes,
baches, etc.
-
Corrosión del vástago del pistón que provoca un rápido deterioro del retén
de aceite, con la consiguiente pérdida del mismo.
-
Desgaste irregular de los neumáticos que puede indicar desgaste de los
amortiguadores
-
Protector antisuciedad y/o cabezal de choque de compresión dañado.