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En el interior los excesos también están
presentes, con aplicaciones de madre perla australiana, cristales
Swarovsky para freno de mano, palanca de cambios y pedales, mientras que
el tema de las vestiduras queda a elección del dueño y pueden ser de:
cocodrilo, víbora, tiburón, raya o lagarto.
Esta oda a la extravagancia cuesta la
friolera de 60,000 euros, un artículo perfecto para alguien como Paris
Hilton ya que en lo personal preferiría un 500 Abarth común y
corriente.
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