La bobina del encendido representa la fuente principal de acumulación de
energía eléctrica para la alimentación de las bujías
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Averías en la bobina de
encendido
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La
bobina del encendido representa la fuente principal de
acumulación de energía eléctrica para la alimentación
de las bujías. La diferencia de potencial que existe
entre los bornes de una batería de vehículos, no
resulta suficiente como para conseguir que salte una
chispa entre los dos polos de una bujía. Es por tanto
necesario aumentar de alguna forma la diferencia de
potencial (el voltaje) que se produce entre los
electrodos de las bujías. El dispositivo empleado para
incrementar el voltaje es la bobina de inducción
electromagnética.
La bobina está constituida por un núcleo de hierro
dulce sobre el que van arrollados dos venados. Uno de
ellos, denominado primario, está constituido por pocas
espiras de hilo grueso. El otro devanado, el denominado
secundario está formado por muchas espiras, de hilo
fino. A través del primario pasa la corriente,
relativamente intensa, debido a la poca resistencia
procedente de la batería.
Entre estas dos espirales existe un alto coeficiente de
inducción mutua (un coeficiente que mide la diferencia
de potencial que se crea en el circuito secundario al
variar con el tiempo la intensidad de corriente en el
primario). Es decir, que de lo que se trata es de variar
bruscamente la intensidad de corriente en el circuito
primario, para inducir altas diferencias de potencial en
el circuito secundario.
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Características
importantes de estas bobinas es la posición relativa de
los devanados. El arrollamiento primario está
compuesto, generalmente, por entre 200 y 300 espiras de
hilo de cobre con un espesor que oscila entre medio y un
milímetro de diámetro. El secundario alcanza entre
20.000 y 25.000 espiras, con un hilo de cobre finísimo,
de entre seis y ocho centésimas. Los dos devanados se
encuentran muy próximos, de tal forma que prácticamente
todo el flujo magnético creado en el núcleo de hierro
dulce, por la interrupción de corriente de baja
intensidad pero de elevada diferencia de potencial.
También es fundamental para el buen funcionamiento de
la bobina el núcleo de hierro dulce, que debe estar
formado por alambres paralelos al campo magnético. Esta
disposición permite reducir las pérdidas de energía
ocasionadas por las corrientes de Foucoult, que tienen
que ver con las fuerzas que ejerce el campo magnético
sobre las corrientes inducidas. Estas pérdidas podrían
resultar importantes en el caso de que las posiciones
relativas de los elementos no fueran adecuadas.
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Las
necesidades de voltaje en la bujía son muy elevadas
debido a la alta presión que se registra en el interior
de los cilindros. Hasta 30 mil o más voltios de
diferencia de potencial se alcanzan en los modernos
sistemas de encendido electrónico. Este elevado voltaje
facilita las derivaciones; por ello todo el recorrido de
la corriente de alta tensión debe encontrarse
perfectamente limpio y seco, ya que el sucio incrementa
la resistencia de los cables.
Las prestaciones de la bobina disminuyen por
envejecimiento, sucio, estanqueidad insuficiente,
humedad u otros factores. La forma adecuada para
comprobar la tensión encendido de las bujías es con el
motor en marcha y un osciloscopio. Este método permite
conocer las condiciones de funcionamiento de cada
cilindro (por lo que si hay variaciones de uno a otro
significa que la bobina no es la responsable) y también
indica la reserva de tensión que tiene la fuente de
energía del encendido.
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Sin
embargo, existe un método menos preciso pero que puede
permitir formarse una idea sobre el estado de la bobina.
Este consiste en analizar visualmente la chispa que se
genera. Para ello hay que quitar el cable colocado en el
centro del distribuidor de chispa y acercar su punta
perpendicularmente a una superficie metálica del vehículo
y una distancia y en torno a un centímetro. Con el
cable en esa posición, se debe contar con la ayuda de
otra persona que accione el arranque. Si desde el
extremo del cable saltan chispas de color azul metálico,
con un chasquido fuerte y seco, desde esa distancia en
torno a un centímetro. De lo contrario, conviene
revisar la resistencia del cable de alta tensión que
sale de la bobina, no vaya a ser el culpable del mal
funcionamiento. Si no fuera el cable, se debería
sustituir la bobina.
Debido a la elevada diferencia de potencial, resulta fácil
recibir una descarga eléctrica al manipular los
elementos de alta tensión de los autos por lo que es
imprescindible sujetar los cables con algún elemento de
alto poder aislante, como pueden ser unas tenazas de plástico
o similar. Sujetar el cable directamente con las manos
es un riesgo que no se debe correr.
El estado de la bobina también se puede controlar
mediante la comprobación de la resistencia que ofrecen
sus circuitos internos. Para ello, se deben conocer los
datos concretos ofrecidos por el fabricante. Una vez
conocidos, sólo basta aplicar un ohmímetro entre sus
polos para cerciorarse del buen estado general de la
bobina. Es el método que explicamos a continuación.
1) Resistencia al primario: Con un
medidor de resistencias (ohmímetro) medir la
resistencia entre el polo positivo y el negativo.
Dependerá del tipo de bobina, en función del tipo de
encendido del auto, por lo que el intervalo correcto
debe ser consultado.
2) Resistencia del secundario: Al igual
que en el caso anterior, se mide la resistencia, pero
ahora del circuito secundario. Para ello se debe medir
entre el positivo y la salida de alta tensión que va
hacia el distribuidor de encendido.
3) Resistencia del resistor: En bobinas
de vehículos dotados de carburador y con encendido
tradicional, se utilizan resistencia añadidas para
aumentar la potencia de la bobina. Sus valores también
varían, pero pueden oscilar entre 1,2 y 1,6 ohmios.
4) Voltaje de la llegada de la bobina:
Con un voltímetro, hay que comprobar la diferencia de
potencial entre el polo positivo de la bobina y masa
entre el polo positivo del resistor y masa. El voltaje
debe situarse en valore aproximados de doce voltios.
5) Resistencia del cable bobina distribuidor: En
ocasiones las disfunciones no provienen de la bobina,
sino de los cables que transmiten la corriente de la
bobina al distribuidor. Hay que medir la resistencia del
cable, que debe coincidir con la estipulada por el
fabricante.
6) Resistencia de los cables de bujía:
También los cables de bujías deben cumplir con las
especificaciones. Es conveniente medirlos por separado
para comprobar sus resistencias individuales, pero también
desde la salida de la bobina hasta la bujía, para
comprobar las conexiones.
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Fuente:www.autozulia.com
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