La empacadura de la cámara, sella la unión del bloque de los
cilindros y la cámara para que los gases a presión no se escapen y
produzcan fallas que impidan el buen desempeño del motor.
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La junta de culata o
empacadura de la cámara es una lámina que se interpone entre el
bloque de cilindros y la culata para asegurar la estanqueidad en la cámara
de combustión. Debe hermetizar varios sistemas: El de refrigeración
a la culata; el de lubricación a la culata y el cierre cámara
cilindro.
El cierre cámara cilindro es el que soporta más presión y, en caso
de fallo de la junta, es el que tiende a generar fugas con más
facilidad, contaminando aceite y agua y, peor aún, el llenado de
dichos circuitos de gases que impiden la circulación de agua y
lubricante, dañando así, el interior del motor. Las superficies de
la culata, y el bloque de cilindros, están mecanizadas y resultan
casi paralelas. Sin embargo, siempre se encuentran irregularidades
en estas superficies y, nunca ambas resultan perfectamente
paralelas. Por ello, es necesario la adopción de una junta entre
ambas, que combine tres factores:
• Alta capacidad para soportar presiones y temperaturas elevadas.
• Plasticidad suficiente para adaptarse a las irregularidades.
• Elasticidad para soportar sin romperse.
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Para cumplir con estas
características, las empacaduras están hechas de materiales
resistentes. Anteriormente, se elaboraban de una capa de amianto
emparedada por dos cubiertas de estaño, sellando los lugares donde
estaban los agujeros de los cilindros, el amianto quedaba entre las
dos capas de acero, pero en contacto directo con los gases a presión
y caliente. Para evitar ese contacto, se protegía el amianto con un
cierre metálico. Más adelante se sustituyó por una hoja de metal
plegada que ejercía presión contra las dos caras, al apretar los
tornillos.
Sin embargo, la evolución más reciente llegó con las empacaduras de
acero y materiales sintéticos en una sola pieza, mediante modernas técnicas
de unión entre ambos materiales. En las zonas expuestas al frente de
llama, un cordón de acero protege la zona plástica de la junta. En
los lugares que no se necesita tan alta resistencia, los elástómetros
tienen buena capacidad para sellar los pasos de aceite y agua sin
someterse a presiones altas. Estos elástómetros son,
preferentemente, nitrilo butadieno, silicona y flúorcarbono.
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La junta sola no podría
soportar el trabajo al que se veía sometida, sino que debía contar
con la ayuda de la culata y el bloque de los cilindros que la
aprisionaban. Por esta razón, era tan importante el apriete de la
culata. Una culata poco apretada no ejercía suficiente presión sobre
la junta, por lo que los gases se colaban, entre ésta y la superficie
de la culata o del bloque de los cilindros. Sin embargo, una culata
demasiado apretada deforma a la junta, de tal forma que no es capaz de
frenar el escape de los gases.
Estos gases, que pueden ser pequeños, alcanzan zonas menos
resistentes de manera que la van deteriorando, y finalmente, se
produce una conexión entre los cilindros y los conductos por los que
circula el agua y el aceite. Por otro lado, la pérdida de potencia
del motor se va agrandando, vertiginosamente.
Pero el peligro proviene, en este caso, de la posibilidad de que el
cilindro se llene parcialmente de agua al estar conectado con los
conductos del líquido refrigerante. Si eso sucede con el motor
parado, cuando se intente poner en marcha el destrozo puede ser
importante.
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Detectar una junta
quemada puede ser difícil. Desde luego, a la mínima sospecha se debe
medir la compresión del auto y revisar el aceite y el depósito de
expansión del refrigerante, o abrir el tapón del radiador cuando esté
frío. Si la junta está quemada, estarán comunicados a través de
ella los conductos del aceite y el agua. Al sacar la varilla del
aceite se pueden encontrar restos de agua, pero es fácil detectar que
hay restos de aceite en el circuito de refrigeración.
Si eso es así, el tapón del radiador, o en el vaso de expansión, se
encontrarán bolitas negras (aceite) flotando sobre el anticongelante.
En caso de que la junta esté en mal estado, no debe cambiarse y
reemprender la marcha. Si una junta de culata se quema, debe revisarse
cuál es la causa de la avería. Una posible, es un apriete
defectuoso. Pero como esto es difícil de conocer, no se deben
desechar otras causas.
Una de ellas es que la culata, el bloque o ambos, estén torcidos, por
lo tanto deben comprobarse los planos de culata y bloque con una regla
fiable y una galga de espesores. Otra causa es un calentón fuerte.
Sus consecuencias pueden ser mayores que el quemado de la culata, por
lo que tampoco bastará con sustituirla.
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También se deberá
revisar posibles fisuras y reglajes de distribución. En los cilindros
constituidos por camisas, el apoyo de la junta sobre ésta es más
delicado. Por tanto, hay que comprobar que el problema no sea debido a
una camisa en mal estado, de longitud incorrecta o rayada. Golpes y
rayas de culata y bloque deben controlarse, minuciosamente.
Paso a paso
1) Vaciar el circuito de refrigeración: Hay que vaciarlo por su tapón
de drenaje o soltando la manguera situada más abajo. El aceite no hay
que tocarlo porque, con el motor parado, reposa el cárter.
2) Liberar la tapa de balancines: Aflojando los tornillos de sujeción,
queda libre con facilidad. Se debe tener cuidado al guardar los
soportes metálicos sobre los que se aprietan los tornillos, para que
repartan la presión ejercida por éstos.
3) Dejar libre la culata: Hay que despejarla de todos los elementos
superfluos. Ordene todas las piezas sueltas y tornillos, para que el
montaje resulte sencillo.
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4) Aflojar los tornillos:
Se debe esperar que el motor esté frío. Después hay que aflojar
todos los tornillos una vuelta, en orden inverso al que se sigue para
el apriete y después otra vuelta, hasta que se noten libres de presión.
5) Extraer la culata de su alojamiento: Puede separarse tirando con
las manos; sin embargo, es habitual que la junta o empacadura se pegue
y no resulte fácil desunirla. En ese caso, se puede recurrir con
precaución y suavidad a un martillo de goma o con las bujías
puestas, pero desconectadas, hacer girar el motor de arranque sin
acelerar.
6) Revisar la junta y sustituirla: Inspeccionar el estado de la junta
para ver si corresponde al previsto. En caso de que estar quemada y
conectada entre dos cilindros o entre conductos de agua y aceite,
bastaría con sustituirla, pero habría que saber por qué se quemó.
Si la junta está correcta y hay aceite en el agua y viceversa, es
probable que el bloque sólo tenga una fisura y que deba sustituirse
el motor por uno nuevo.
Fuente:
Ivis Ariza Pérez / www.autozulia.com