Las válvulas deben disponer de un espacio que
absorba su incremento de longitud cuando se calientan, de
tal forma que, a temperatura de funcionamiento, el cierre y
apertura de las válvulas sea adecuado.
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Durante el
diseño de un motor, se debe tener en cuenta la dilatación
y contracción de los metales en función del calor. En el
conjunto de vehículos, se emplean diferentes sistemas para
regular el denominado juego de válvulas. El más conocido
probablemente sea el de regulación del juego de balancines
a tuerca y contratuerca, mientras que el que menos se
conoce, pero sin duda es el más cómodo, es el de
empujadores hidráulicos, el cual es un mecanismo que enjuga
automáticamente la holgura entre la válvula y el árbol de
levas, de tal forma que se va adaptando al incremento de
tamaño de la válvula conforme se calienta el motor.
Los empujadores mecánicos son el mejor sistema para regular
las variaciones de tamaño que registran las válvulas
debido al calor. Ello se debe a varios factores. El primero
es que tanto con el motor frío como caliente, la válvula
abre al máximo de posibilidades y cierra correctamente. Por
ello el funcionamiento del motor es mejor en frío que con
otros sistemas regulados para un buen funcionamiento en
caliente. Además no menos importante por las propias
características de este mecanismo, los motores equipados
con empujadores hidráulicos no necesitan una revisión periódica
del juego de válvulas. Al igual que en la transición de frío
a caliente, los empujadores hidráulicos también compensan
las diferencias por desgaste que se van produciendo durante
la vida útil del motor. Por ello, su ajuste es siempre óptimo.
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De los
sistemas que requieren ajuste, el de tuerca y contratuerca
se da en los casos de motores con balancines. En los
propulsores en los que el árbol de levas actúa
directamente sobre el empujador, habitualmente se utilizan
pastillas de espesor calibrado para regular el juego de las
válvulas. Antiguamente, la pastilla reguladora se situaba
por debajo del empujador, entre éste y el vástago de la válvula.
Esta situación de la pastilla, supone una larga operación
para llevar a cabo el reglaje de válvulas. Para sustituir
las pastillas y cambiarlas por otras más finas o más
gruesas, resulta obligatorio desmontar el eje de levas de su
emplazamiento, extraer los empujadores, sustituir la pequeña
pastilla que se encuentra en su interior y volver a colocar
todo el conjunto.
Otra modalidad de regulación con pastillas se introdujo en
fechas posteriores. Para evitar el desmontaje del árbol de
levas, las pastillas van situadas por encima del empujador,
justo entre éste y la leva. De esta manera, la pastilla se
puede extraer más fácilmente y además el posible margen
de error es mínimo. Supóngase que en una válvula se ha
elegido mal la pastilla reguladora y se ha colocado una de
espesor diferente al necesario. Si las pastillas van
situadas por debajo de los empujadores, el fallo no se
detecta hasta que no se ha vuelto a montar el árbol de
levas y se procede a una medición de la holgura existente
entre la leva y el empujador. En cambio, cuando la pastilla
va situada va por encima del empujador, la comprobación se
efectúa de forma inmediata.
A pesar de las ventajas de colocar las pastillas por encima
de los empujadores en el momento del reglaje, en la
actualidad muchos fabricantes todavía las sitúan por
debajo. Lo cierto es que, por distintas causas, cuando la
pastillas va situada por debajo del empujador se desgasta
menos que por encima y el juego de válvulas en esos motores
se mantiene en algunos casos durante 100.000 kilómetros.
Por ello, la complejidad de su reglaje es un defecto de
menor importancia.
Adivinar cuándo necesita el auto un reglaje de válvulas no
resulta sencillo. Una tolerancia inadecuada se traduce en pérdida
de potencia, pero como suele ocurrir de forma progresiva, el
conductor no acostumbra a apreciarlo hasta que se llega a límites
flagrantes. Sin embargo, estas pérdidas de potencia se
pueden deber a causas más sencillas, como bujías en mal
estado, filtro de aire sucio o problemas de inyección. En
motores de vehículos antiguos dotados de carburador, éste
puede ser el origen de las pérdidas de potencia. Por ello,
antes de emprender un reglaje de válvulas por mal
funcionamiento del motor conviene revisar otros apartados.
Independientemente de ello, cada año o cada 20 mil km, es
preciso comprobar el juego de válvulas.
Un
inadecuado juego entre la válvula y el árbol de levas
puede acarrear peores consecuencias que mera pérdida de
potencia. Si la holgura es insuficiente cuando el motor se
caliente, la válvula nunca llegará a reposar contra el
asiento de la válvula. Ello implica que no se pondrá en
contacto con ese metal de la culata, que está mucho más frío
y mediante el cual se refrigera. En tal eventualidad la pérdida
de potencia sería, el problema de menor importancia, ya que
la válvula se quemaría en poco tiempo y resultaría
obligado realizar una reparación más costosa.
Las medidas a tomar antes de proceder al reglaje de válvulas
son pocas, pero importantes. Es imprescindible conocer cuáles
son las holguras indicadas por el fabricante, que de seguro
variarán entre la válvula de admisión y del escape. Por
tanto, también resulta interesante distinguir entre los dos
tipos de válvulas. Como hay que girar el motor para regular
el juego de todas las válvulas, conviene retirar las bujías
para no tener que realizar el esfuerzo de comprimir el aire.
Con esa precaución, el motor gira en mayor facilidad. Con
poner una marcha larga y levantar una rueda motriz, será
suficiente. Haciendo girar la rueda, girará el motor. El
juego se debe medir cuando la leva correspondiente a la válvula
que estemos comprobando se encuentre lo más alejada posible
del empujador; es decir, justo al otro lado del eje de
levas.
Procedimiento:
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• Levantar
la tapa de balancines: En algunos motores, para
levantar la tapa de balancines es necesario retirar otros
elementos, como puede ser el filtro de aire. Una vez
despejada la zona, quitar la tapa sólo requiere retirar los
tornillos o tuercas que la sujetan. Es menester echarle un
vistazo a la junta de estanqueidad y limpiarla o sustituirla
si está deteriorada. Una vez levantada la tapa, queda al
descubierto la zona de trabajo, con los árboles de levas a
la vista.
• Medir el juego: Con la tapa
levantada, el árbol o árboles de leva queda al
descubierto. Es necesario identificar las válvulas de
admisión y de escape, así como medir como medir su holgura
máxima. Para ello hay que girar el motor hasta que las
levas estén en el lado opuesto a los empujadores. A
continuación hay que medir el juego con una galga del
espesor indicado por el fabricante y probar también con
galgas de mayor y menor espesor para cerciorarse de que la
medición es correcta.
• Extraer las pastillas: Si la
holgura en frío no es la recomendada por el fabricante, hay
que proceder a sustituir la pastilla o platillo calibrado.
Para ello es necesario mantener comprimido el muelle de la válvula,
de tal manera que quede espacio para sacar el espacio para
sacar el platillo antiguo e introducir el nuevo. Esta
operación es mantener el muelle de la válvula comprimido
requiere un útil especial, diferente según la marca
constructora. Todos ellos se manejan con facilidad.
• Elegir la nueva pastilla: Cuando
se ha extraído la pastilla se busca su espesor, que suele
estar indicado en el lateral o en una de las caras. Como las
pastillas reciben el rozamiento del árbol de levas, se
desgastan, por lo que es necesario medir su espesor real con
un micrómetro. En función de su espesor, de la holgura que
existía con esa pastilla y la recomendada por el
fabricante, se determina el espesor de la nueva pastilla.
• Colocar la nueva pastilla: Una
vez se ha decidido qué pastilla se debe colocar, se procede
a situarla en su lugar. El número que se indica su espesor,
si va en una de las superficies, debe ir siempre colocado en
contacto con el empujador, nunca hacia el lado que contactará
con las levas. Una vez situada correctamente, hay que
extraer el útil según las indicaciones del fabricante y
comprobar de nuevo el juego. En caso de que la holgura no
sea la adecuada, se realizará de nuevo el cálculo.
• Colocar la tapa de balancines: Terminada
la operación de reglaje se procederá a colocar la tapa de
balancines, que se llama así aunque no haya balancines. Si
alguna válvula se hubiere resistido al reglaje, podría
significar que está agarrotada sobre su guía. En ese caso,
habría que desmontarla. Si todo está bien, se coloca la
junta limpia o nueva, para después mojarla con un poco de
aceite y apretar los tornillos con llave dinamométrica. En
caso de no disponer de ella, apretar con suavidad y
uniformemente.
Fuente:
www.autozulia.com
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