| a) Presión: el
óptimo funcionamiento de un retén requiere que la presión interior
que se ejerce sobre el retén no sea superior a la exterior. Esta
propiedad es denominada "efecto hélice".
Un ligero aumento de presión hará que
el labio de sellado ejerza un mayor contacto sobre el eje, aumentando la
superficie de ataque, el rozamiento y por consiguiente la temperatura.
Una presión externa puede provocar que el retén se salga del
alojamiento o voltee el labio.
b) Lubricación: para un correcto
funcionamiento de los retenes es necesario que el labio de sellado esté
permanentemente lubricado. Así se evita el contacto directo del punto
de ataque del retén con la superficie del eje, evitando un rozamiento
excesivo y el consiguiente desgaste. Por este motivo es necesario
lubricar el labio de sellado de los retenes antes de su montaje.
En los retenes de teflón es totalmente
al contrario, no se deben aceitar antes de su montaje para que una fina
capa de teflón, que hace de lubricante del labio, se adhiera al
eje. |
- Comprobar que las dimensiones del
retén seleccionado se corresponden con las del eje y alojamiento.
- Comprobar si el retén nuevo presenta
algún daño, sobre todo en el labio. Nunca montar retenes dañados.
- Comprobar que los retenes llevan el
muelle en su sitio. Los retenes de teflón no llevan muelle.
- Limpiar el alojamiento y la superficie
del eje. Si se observan rebabas, eliminarlas.
- Engrasar o aceitar ligeramente el
reten.
NUNCA ACER ESTE PASO EN UN RETÉN DE TEFLON.
- Montar el retén totalmente alineado.
Y recuerde: compruebe el estado del eje del alojamiento y del retén
antes de su montaje.
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