Los retenes
 
 

 

 

 

Los retenes

 

Impiden la salida de los fluidos del motor y evitan que el diferencial o las cajas de dirección, o las bombas de freno pierdan aceite, además cierran el paso de agentes externos al interior del motor.

Los retenes son los elementos, que como su nombre lo indica, se dedican a retener algunos fluidos del motor. Se encargan de impedir que el aceite salga por la zona de toma de fuera, o que el diferencial, las cajas de dirección, o las bombas de freno pierdan aceite a la salida de las mitades del eje de las ruedas. Además deben cerrar el paso de agentes externos como el agua, el aire y el polvo o cualquier otro cuerpo contaminante hacia el interior del motor.

Elaboración

Un retén se fabrica con unas hilachas de estopa y un tapón que la prense bien (denominado prensaestopa). Los retenes de teflón son los más modernos (una cinta blanca muy fina que se vende enrollada, pero que no es adhesiva). Pero esas cintas de teflón no resisten el agua caliente y al cabo de un tiempo provocan pérdidas.

Antecedentes

En los automóviles se trata de evitar que entre aire por las tuberías o que no se cuele polvo, que por abrasión arruinaría inmediatamente cualquier eje. Inicialmente se utilizaron sistemas parecidos a los de fontanería, pero sustituyendo la estopa por caucho, cuero, fieltros u otros materiales afines. En el paso siguiente, se empezaron a utilizar elementos a los que ya se podría calificar de retenes. Se trataba de formas elaboradas, realizadas con cuero o caucho, cuya misión era la de ajustar fielmente a los límites metálicos cuando eran sometidos a una presión adecuada. Desde entonces se han desarrollado distintas formas y materiales para llegar hasta los retenes actuales.
Tradicionalmente, el conjunto total de retenes se ha dividido en dos grandes grupos: los radiales o frontales y los toroidales.

Retenes radiales

Están destinados a árboles rotatorios, por ejemplo, para contener el aceite en el interior del diferencial y que no se escape en el punto por donde las mitades del eje de las ruedas salen al exterior. Se caracterizan por un labio arista que permanece en contacto con el árbol rotatorio. La presión sobre este eje proviene de un muelle anular y del propio diseño del retén. Los materiales empleados para estos retenes, al igual que para los estáticos. En general estos retenes pueden estar dotados de un labio adicional para impedir la entrada de polvo y sucio.

Retenes toroidales

Se utilizan entre elementos fijos o para ejes que se desplazan en sentido del eje, (los retenes de bieletas de dirección, por ejemplo, a la salida de la caja de dirección) pero con escaso o nulo movimiento rotatorio.

Actualmente, esta división se queda corta para encuadrar al enorme tipo de diferentes retenes que se pueden encontrar en cualquier tipo de máquinas en general y en los automóviles en particular. La división de retenes radiales para elementos en rotación se mantiene invariada. Por el contrario, el subconjunto de retenes toroidales se ha ampliado con múltiples subdivisiones, necesarias para dar cuenta de la gran cantidad de posibilidades de retenes que pueden utilizarse
para sellar componentes no rotativos.

Así, la primera diferencia se encuentra entre retenes adecuados para sellar elementos estáticos, o aquellos que deben cumplir su misión entre cuerpos con movimientos alternativos (como podría ser el retén del pistón de una pinza de freno), o incluso los fuelles que se colocan en las mitades del eje de las ruedas para impedir el paso al polvo.

La retención sobre la parte estática (supongamos la carcasa del diferencial) resulta menos complicada, ya que en esa zona no hay movimiento entre el retén y el lugar en el que se debe mantener la estanqueidad. Montando a la presión adecuada se evita la pérdida por ese punto, al igual que se consigue en los lugares donde se aplican juntas planas (por ejemplo la tapa del cárter, cuya junta es un retén plano).

La zona donde resulta complejo evitar la pérdida de aceite es por el punto de contacto del labio del retén y el rotatorio. La fuerza de retención principal es la que ejerce el labio del retén contra el árbol. Pero su efectividad no depende sólo de esta fuerza, sino de la superficie de contacto entre la goma y el árbol y del material tanto del retén como del árbol. Además cuando giran, los árboles nunca están perfectamente centrados, por lo que el retén se ve deformado y deja instersticios que aumentan con la velocidad de giro. Por esos espacios, que el retén es incapaz de cubrir a determinadas revoluciones, normalmente no se producen pérdidas.

La tensión superficial del líquido evita que se rompa su superficie y por ello no escapa aceite hacia el exterior. Los aceites lubricantes están dotados de aditivos para elevar su tensión superficial. El objetivo de éstos es evitar que se produzca espuma cuando se baten por el cigüeñal por ejemplo, pero también contribuyen a evitar pérdidas en los retenes.

La forma y los materiales empleados para la fabricación de retenes dependen de las condiciones de presión y temperatura que deban soportar, así como de la presencia de fluidos más o menos corrosivos en su entorno. Por ejemplo, los segmentos de los pistones de un motor de automóvil se escapan de lo que se entiende tradicionalmente por retén, debido a sus extremas condiciones de trabajo. Pero son de hecho, retenes metálicos que deben soportar elevadísimas presiones y temperaturas además de los corrosivos ácidos que se forman durante la combustión de la gasolina.

Los principales factores que influyen en la fabricación de un retén es, en primer lugar, el tipo de aplicación a la que se va a destinar, pero aparte de soportar presión temperatura y agentes corrosivos, se debe optimizar el rozamiento sin pérdida de poder retentivo para reducir el consumo de energía y también conseguir realizar retenes cuya duración vaya en consonancia con la del mecanismo que lo monta; es decir, intentar inducir las labores de mantenimiento.


Ivis Ariza Pérez
Fuente: www.autozulia.com

 

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