En estás vacaciones viaja seguro
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En estás vacaciones viaja seguro.
MPT © Derechos Reservados
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Hay que saber llegar
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Como dice la
canción “hay que saber llegar”.
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Por: MPT
En carretera hay dos tipos
de conductores: los confiados (a veces demasiado) y los temerosos. Una buena
actitud en las rutas es quedarse en un punto medio entre estas dos actitudes:
manejar con confianza y con respeto (nunca miedo). Esto es importante ya que
transportarse en una autopista lleva mayores riesgos que hacerlo en la ciudad;
las velocidades son mayores, el cansancio acecha y en las grandes distancias se
encuentran muchas situaciones impredecibles.
Hay quienes piensan erróneamente que conducir en una autopista es más fácil
que en la ciudad; si tú piensas lo mismo, corres el riesgo de confiarte
demasiado y caer en conductas que podrían ocasionar un accidente. En estas
vacaciones que se aproximan diviértete con responsabilidad, siguiendo los tips
que a continuación te damos.
1. SERVICIO
2. CON SEGURIDAD
3. VELOCIDAD
4. ATENCION
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Del buen estado
de tu coche depende tu integridad y la de quienes viajan contigo.
Lleva tu auto para que le hagan una revisión general y pídele al mecánico
que se fije especialmente en los mecanismos relacionados con la
seguridad: frenos, suspensión, luces, dirección, etc. |
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Con tiempo.
La visita al taller deberá ser anticipada a la fecha de tu viaje para
que tengas tiempo de comprobar que tu auto quedó bien arreglado; será
mejor si te deja “tirado” en donde vives que si te quedas varado a
cientos de kilómetros de distancia en plena carretera. |
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Aire.
Es de vital importancia la presión de los neumáticos. No confíes en
lo que te dicen los amables despachadores de gasolina, quienes creen que
todos los coches, en cualquier condición, van a 30 y 29 –nada
personal, ¿eh?–; consulta tu manual, y pon la presión según la
cantidad de pasajeros y equipaje. No olvides revisar también la refacción.
Hazlo en frío, antes de emprender el viaje y de regreso. |
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El equipo.
Herramientas básicas, gato, triángulos de señalización, lámpara de
mano y botiquín son cosas que es mejor que no uses, pero que extrañarás
si sufres un percance. |
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La mejor
protección es manejar con precaución. Tómate en serio el asunto
de conducir; coloca ambas manos en el volante, como muestra la foto, y
siéntate derecho en el asiento de modo que tengas buena visibilidad y
tus brazos alcancen a girar el volante sin que despegues la espalda del
respaldo. Si quieres descansar, espérate a llegar a la playa y tírate
a una hamaca. |
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No avances sin
antes ponerte el cinturón, y jamás te lo quites mientras avances.
Pero esto no sólo es válido para el conductor: todos los pasajeros
–incluso los de atrás– deben usarlo. |
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En sitios de
playa o cálidos usa las sandalias sólo para la piscina; para
manejar pueden atorarse en los pedales e incomodar las acciones de los
pies. Si te tienes que bajar del auto de prisa, las sandalias te vendrán
pésimo. |
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El equipaje va
en la cajuela. Cualquier objeto en el habitáculo es un riesgo
potencial en caso de choque, ya que pegará con una fuerza equivalente a
20 veces su propio peso. Debido al gran peso de tus maletas, en caso de
impacto pueden desplazar el asiento trasero hacia adelante y chocar
contra los pasajeros. Si nadie va en las butacas posteriores, coloca los
cinturones de seguridad. |
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El cáncer de
piel en el brazo izquierdo es cada vez más común en conductores.
Unta dicha extremidad de bloqueador durante los trayectos largos para
protegerla del sol. |
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Los accidentes más
espantosos que hemos presenciado se deben sin duda a una velocidad
excesiva. Y no sólo es nuestra opinión, ya que las veces que hemos
platicado con agentes de la Policía de Caminos invariablemente señalan
la velocidad como el mayor factor de riesgo en carreteras. Si te sientes
piloto de Fórmula 1 mejor renta una pista (ahí sí te puedes
“explayar” a gusto), pero no expongas a quienes te rodean. |
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Velocidad máxima.
Respetando la velocidad máxima que indican las señales tendrás un
buen margen de seguridad para efectuar maniobras en caso de algún
imprevisto. Si los letreros indican 110 km/h tú podrás circular hasta
10% por arriba de ese límite (unos 120 km/h) sin que te detenga la
Policía de Caminos; pero no más. |
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Mal clima.
Las velocidades máximas indicadas en las carreteras son para
condiciones óptimas de clima y tránsito. Si llueve, hay niebla, es de
noche o hay muchos autos, por favor no seas imprudente y reduce el ritmo
de marcha. |
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Velocidad mínima.
Ir demasiado lento también conlleva grandes riesgos. De lo que señalan
los letreros como máxima, nunca deberás bajar del 50%; por ejemplo, si
dice 110 km/h la velocidad mínima de avance será de aproximadamente 60
km/h, aunque lo aconsejable es que circules a 80 para evitar que alguien
te dé alcance en una curva. |
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Deja rebasar.
Tu honor e integridad van a sobrevivir si dejas rebasar. No seas de esos
necios que jamás “prestan” el carril izquierdo. No importa si vas a
la velocidad máxima permitida; deja que quienes quieren ir rápido se
vayan, entre más lejos mejor. Si viajas a 90 km/h esa velocidad ya es
muy lenta para los estándares actuales; por lo tanto, no tengas miedo
de usar el carril de los camiones y usa el de enmedio o el de alta sólo
para rebasar. |
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Situaciones de
riesgo. Si alguna condición del
clima reduce la visibilidad deberás ir más lento; no hay una fórmula
sencilla para fijar una velocidad, simplemente debes desplazarte de modo
que tengas suficiente distancia para frenar si encuentras un obstáculo
de repente. En zonas de obras, respeta la velocidad señalada; aunque
parezca ridículo un límite de 50 km/h, toma en cuenta que te podrías
encontrar grava en el piso, lo cual te podría hacer perder el control o
frenar en mayor distancia. |
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Espacio.
La distancia que debes dejar entre tu auto y el que te precede debe ser
suficiente para que frenes en caso de que este último se detenga
intempestivamente. A 110 km/h, ubica un punto fijo en la carretera (un
poste, por ejemplo) y empiezas a contar “mil uno, mil dos, mil tres”
y en ese momento (o más tarde) deberás estar pasando por el punto de
referencia. |
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Descansa.
Se ha demostrado en diversos estudios que un conductor cansado tarda
hasta 20 veces más tiempo en reaccionar. Cada dos horas de viaje deténte
por lo menos durante 15 minutos; camina, toma líquidos y estírate;
después de eso podrás conducir con mejor ánimo y atención al camino.
De preferencia, haz turnos con tus compañeros de viaje para relevarse
al volante. |
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Sueño.
Este es el peor enemigo de los viajeros nocturnos, aunque no necesita
ser de noche para sentirlo. Si tienes sueño, detente en un lugar seguro
y duerme por lo menos 1 hora. |
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Distracciones.
Recuerda que unos cuantos instantes son suficientes para involucrarte en
un accidente. Pídele a tu acompañante que cambie el CD y si tienes
hijos, no voltees a ver que diablura están haciendo. |
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Aburrimiento.
Un camino largo y recto es el lugar ideal para que te salgas de la ruta
por distracción. No dejes la vista fija en un punto, abre las ventanas
y pon música “movida” (si no te gusta, tanto mejor). Pídeles a tus
compañeros que platiquen temas divertidos, pero no pierdas atención
del camino. |
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Temperatura.
No dejes que suba demasiado. Cuando el ambiente interior se calienta
arriba de 25 grados, los pasajeros sienten somnolencia. Usa la ventilación
e incluso el acondicionador de aire para disminuir la temperatura. |
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