En el mercado automotor se ha venido sucediendo un cambio importante en relación
con el incremento en el uso de ciertos vehículos y con la necesidad de esos
vehículos de contar con un producto de frenado que proporcione mayor
rendimiento y seguridad en la conducción de los mismos.
Este cambio se refiere básicamente al incremento que se viene percibiendo en
los últimos años respecto a la composición del parque automotor al cual se
han incorporado tres tipos de vehículos: carga ligera (camiones livianos), rústicos
y minivans.
Estos vehículos, por el tipo de trabajo para el que son usados, están siendo
sometidos a grandes exigencias de frenado que, dependiendo del tipo de
pastillas de frenos usadas, tienden a requerir el reemplazo frecuente de las
mismas, además de la tendencia a comprometerse en muchos casos la seguridad
del frenado del vehículo, sobre todo en situaciones de emergencias.
Estas condiciones de uso de alta exigencia se producen por transitar a
velocidades por encima de los límites normalmente establecidos, por
transportar cargas que en muchos casos exceden las especificaciones del vehículo,
por manejo en zonas montañosas o pendientes fuertes, o por el uso del vehículo
en competencias deportivas, rallys, etc.
Para evitar que la seguridad de los ocupantes del vehículo se vea
comprometida por una falla en los frenos, es necesario el montaje de
materiales de fricción de buena calidad. A modo de ejemplo citamos las
pastillas de frenos que son de tipo semi-metálicas y de acuerdo con el
fabricante están hechas para soportar altas temperaturas y proporcionar un
frenado de máximo eficiencia y seguridad. Además son completamente
silenciosas, inclusive en las condiciones más extremas de frenado.
El material de fricción de las pastillas está moldeado integralmente a la
placa de acero para asegurar su alta resistencia necesaria ante un esfuerzo
excepcional y para proveer mayor durabilidad. Otra ventaja de este producto es
que las pastillas están recubiertas con un acabado de capa electroestática
para una máxima resistencia a la corrosión; posee las puntas chaflaneadas y
un sensor de desgaste según las especificaciones originales de los
fabricantes de los vehículos.
Otro punto de gran importancia para la salud del mecánico y de todo el país
es que estas pastillas son 100% libres de asbesto, elemento que es catalogado
como cancerígeno por la organización mundial de la salud.
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Los
Sintéticos.
(Pastillas metálicas)
Los
materiales sintetizados contienen fibras metálicas: Bronce,
hierro, y fibras de cerámica y grafito. Estos polvos metálicos
se mezclan, después son polimerizadas a temperaturas
bajo alta presión.
El
coeficiente de fricción de este tipo de pastillas de frenos
es elevado y queda estable, tanto sobre un revestimiento seco,
como mojado. La duración es superior a una pastilla del tipo
orgánico, sobre 12.000 km.
El
calor desprendido de un material sintético es más elevado
que de un mineral orgánico. Así, necesita un revestimiento
en cerámica sobre la base de las pastillas a fin de
aislar los pistones del estribo y poner en ebullición él
liquido de frenos.
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Los
Orgánicos.
(Pastillas Libres de asbesto)
Los
materiales orgánicos contienen polímeros: fibras de aramida,
de grafito y fibras de metal, añadidas resinas que le dan la
flexibilidad. El material de fricción está fijado a la
pastilla por pegamentos especiales. Estos materiales
necesitan un rodaje térmico. Durante los primeros kilómetros,
frenar moderadamente y progresivamente, evitará
"quemar" las patillas: formación de una capa
vitrificada (helada). Estos materiales son de una indudable
eficacia en todas las circunstancias.
El
coeficiente de fricción de estas pastillas es elevado,
su utilización es pues más rápida la de una pastilla sintética,
sobre los 8.000km en utilización GRAN TURISMO.
El
calor desprendido durante el frenado es inferior al de una
pastilla sintética, permitiendo así una mayor duración
del disco
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