Tip de la Semana - Que tus vacaciones sean santas
Que tus
vacaciones sean santas
En carretera
hay dos tipos de conductores: los confiados (a veces demasiado) y los
temerosos. Una buena actitud en las rutas es quedarse en un punto medio
entre estas dos actitudes: manejar con confianza y con respeto (nunca
miedo). Esto es importante ya que transportarse en una autopista lleva
mayores riesgos que hacerlo en la ciudad; las velocidades son mayores,
el cansancio acecha y en las grandes distancias se encuentran muchas
situaciones impredecibles.
Hay quienes piensan erróneamente que conducir en una autopista es más
fácil que en la ciudad; si tú piensas lo mismo, corres el riesgo de
confiarte demasiado y caer en conductas que podrían ocasionar un
accidente. En estas vacaciones que se aproximan diviértete con
responsabilidad, siguiendo los tips que a continuación te damos.
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Del buen
estado de tu coche depende tu integridad y la de quienes viajan
contigo. Lleva tu auto
para que le hagan una revisión general y pídele al mecánico
que se fije especialmente en los mecanismos relacionados con la
seguridad: frenos, suspensión, luces, dirección, etc. |
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Con
tiempo. La visita al
taller deberá ser anticipada a la fecha de tu viaje para que
tengas tiempo de comprobar que tu auto quedó bien arreglado;
será mejor si te deja “tirado” en donde vives que si te
quedas varado a cientos de kilómetros de distancia en plena
carretera. |
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Aire.
Es de vital importancia la presión de los neumáticos. No confíes
en lo que te dicen los amables despachadores de gasolina,
quienes creen que todos los coches, en cualquier condición, van
a 30 y 29 –nada personal, ¿eh?–; consulta tu manual, y pon
la presión según la cantidad de pasajeros y equipaje. No
olvides revisar también la refacción. Hazlo en frío, antes de
emprender el viaje y de regreso. |
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El
equipo. Herramientas básicas,
gato, triángulos de señalización, lámpara de mano y botiquín
son cosas que es mejor que no uses, pero que extrañarás si
sufres un percance. |
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La mejor
protección es manejar con precaución. Tómate en serio el
asunto de conducir; coloca ambas manos en el volante, como
muestra la foto, y siéntate derecho en el asiento de modo que
tengas buena visibilidad y tus brazos alcancen a girar el
volante sin que despegues la espalda del respaldo. Si quieres
descansar, espérate a llegar a la playa y tírate a una hamaca. |
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No avances
sin antes ponerte el cinturón, y jamás te lo quites mientras
avances. Pero esto no sólo es válido para el conductor: todos
los pasajeros –incluso los de atrás– deben usarlo. |
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En sitios
de playa o cálidos usa las sandalias sólo para la piscina;
para manejar pueden atorarse en los pedales e incomodar las
acciones de los pies. Si te tienes que bajar del auto de prisa,
las sandalias te vendrán pésimo. |
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El equipaje
va en la cajuela. Cualquier objeto en el habitáculo es un
riesgo potencial en caso de choque, ya que pegará con una
fuerza equivalente a 20 veces su propio peso. Debido al gran
peso de tus maletas, en caso de impacto pueden desplazar el
asiento trasero hacia adelante y chocar contra los pasajeros. Si
nadie va en las butacas posteriores, coloca los cinturones de
seguridad. |
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El cáncer
de piel en el brazo izquierdo es cada vez más común en
conductores. Unta dicha extremidad de bloqueador durante los
trayectos largos para protegerla del sol. |
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Quienes
trabajamos en Automóvil solemos viajar mucho en carretera, y
los accidentes más espantosos que hemos presenciado se deben
sin duda a una velocidad excesiva. Y no sólo es nuestra opinión,
ya que las veces que hemos platicado con agentes de la Policía
de Caminos (un saludo a todos ellos) invariablemente señalan la
velocidad como el mayor factor de riesgo en carreteras. Si te
sientes piloto de Fórmula 1 mejor renta una pista (ahí sí te
puedes “explayar” a gusto), pero no expongas a quienes te
rodean. |
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Velocidad
máxima. Respetando la
velocidad máxima que indican las señales tendrás un buen
margen de seguridad para efectuar maniobras en caso de algún
imprevisto. Si los letreros indican 110 km/h tú podrás
circular hasta 10% por arriba de ese límite (unos 120 km/h) sin
que te detenga la Policía de Caminos; pero no más. |
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Mal
clima. Las velocidades máximas
indicadas en las carreteras son para condiciones óptimas de
clima y tránsito. Si llueve, hay niebla, es de noche o hay
muchos autos, por favor no seas imprudente y reduce el ritmo de
marcha. |
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Velocidad mínima.
Ir demasiado lento también conlleva grandes riesgos. De lo que
señalan los letreros como máxima, nunca deberás bajar del
50%; por ejemplo, si dice 110 km/h la velocidad mínima de
avance será de aproximadamente 60 km/h, aunque lo aconsejable
es que circules a 80 para evitar que alguien te dé alcance en
una curva. |
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Deja
rebasar. Tu honor e
integridad van a sobrevivir si dejas rebasar. No seas de esos
necios que jamás “prestan” el carril izquierdo. No importa
si vas a la velocidad máxima permitida; deja que quienes
quieren ir rápido se vayan, entre más lejos mejor. Si viajas a
90 km/h esa velocidad ya es muy lenta para los estándares
actuales; por lo tanto, no tengas miedo de usar el carril de los
camiones y usa el de enmedio o el de alta sólo para rebasar. |
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Situaciones
de riesgo. Si alguna
condición del clima reduce la visibilidad deberás ir más
lento; no hay una fórmula sencilla para fijar una velocidad,
simplemente debes desplazarte de modo que tengas suficiente
distancia para frenar si encuentras un obstáculo de repente. En
zonas de obras, respeta la velocidad señalada; aunque parezca
ridículo un límite de 50 km/h, toma en cuenta que te podrías
encontrar grava en el piso, lo cual te podría hacer perder el
control o frenar en mayor distancia. |
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Espacio.
La distancia que debes dejar entre tu auto y el que te precede
debe ser suficiente para que frenes en caso de que este último
se detenga intempestivamente. A 110 km/h, ubica un punto fijo en
la carretera (un poste, por ejemplo) y empiezas a contar “mil
uno, mil dos, mil tres” y en ese momento (o más tarde) deberás
estar pasando por el punto de referencia. |
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Descansa.
Se ha demostrado en diversos estudios que un conductor cansado
tarda hasta 20 veces más tiempo en reaccionar. Cada dos horas
de viaje deténte por lo menos durante 15 minutos; camina, toma
líquidos y estírate; después de eso podrás conducir con
mejor ánimo y atención al camino. De preferencia, haz turnos
con tus compañeros de viaje para relevarse al volante. |
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Sueño.
Este es el peor enemigo de los viajeros nocturnos, aunque no
necesita ser de noche para sentirlo. Si tienes sueño, detente
en un lugar seguro y duerme por lo menos 1 hora. |
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Distracciones.
Recuerda que unos cuantos instantes son suficientes para
involucrarte en un accidente. Pídele a tu acompañante que
cambie el CD y si tienes hijos, no voltees a ver que diablura
están haciendo. |
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Aburrimiento.
Un camino largo y recto es el lugar ideal para que te salgas de
la ruta por distracción. No dejes la vista fija en un punto,
abre las ventanas y pon música “movida” (si no te gusta,
tanto mejor). Pídeles a tus compañeros que platiquen temas
divertidos, pero no pierdas atención del camino. |
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Temperatura.
No dejes que suba demasiado. Cuando el ambiente interior se
calienta arriba de 25 grados, los pasajeros sienten somnolencia.
Usa la ventilación e incluso el acondicionador de aire para
disminuir la temperatura. |
Fuente:
www.terra.com.mx
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