Neumáticos
Neumáticos: Vueltas que
desgastan
¿Sabía que a 120 km/h un neumático
puede dar 1.000 vueltas por minuto? El uso continuo de
un neumático supone desgaste permanente de las llantas
por las vueltas que da y el contacto con la carretera.
Pero no hay que descuidar otros factores determinantes
tanto mecánicos, como de uso común que ayudan en esta
tarea.
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Son muy
diversos los factores que influyen en la duración de un
neumático. La calidad de la goma (banda de rodamiento),
desde luego, interviene muchísimo, pero también
cuentan otras series de circunstancias muy variables,
como el tipo de caucho, su estructura, el modo de
manejar del usuario, el estado de las carreteras por
donde habitualmente circule, el tamaño de la llanta en
relación con el peso y las prestaciones del vehículo,
etc. Todas estas causas pueden determinar que para un
modelo de auto, y en unas circunstancias determinadas,
un neumático alcance una duración que podrá ser hasta
2 o 3 veces superior o inferior a la de otro idéntico,
pero que haya estado sometida a un uso diferente. De
todos modos el mínimo de duración considerado como
normal se sitúa en los 30 mil kilómetros, mientras que
el máximo en 80 mil o 100 mil. Naturalmente las llantas
de las ruedas motrices se desgastan con mucha mayor
rapidez que las del eje no propulsor. Esta diferencia se
nota especialmente en los autos con tracción delantera,
hasta el punto de que resulte relativamente frecuente
que las ruedas traseras lleguen a duplicar y hasta
triplicar la duración a las propulsoras. Entre los
principales enemigos que mas influencia tienen sobre el
desgaste de los neumáticos se pueden destacar los
siguientes:
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* La
velocidad: Las velocidades elevadas suponen
para la llanta un desgaste incomparablemente superior
que el que tendría lugar a velocidades moderadas. A
modo de ejemplo se puede señalar que circulando a 120
Km/h prácticamente se duplica el desgaste que
circulando a 70 Km/h. Esto se debe a que obviamente, el
neumático da mayor cantidad de vueltas, exponiendo la
cubierta por mayor tiempo al camino.
* El calor: Especialmente con
temperaturas elevadas, el calor del ambiente, junto con
el de la superficie de la carretera, dificulta la
disipación del propio calor generado por las flexiones
de la carcasa de la cubierta durante la marcha. Esto se
traduce en un aumento de la temperatura de trabajo de la
llanta, la goma en estas condiciones se reblandece y se
desgasta más rápido.
* La forma de manejar: Las
aceleraciones bruscas, las curvas resbalando, las
frenadas repentinas, etc., son motivos mas que
suficientes para que una cubierta dure la mitad de lo
normal o quizás menos.
* El estado del camino : En rutas de
superficie muy lisas y uniforme, la adherencia de la
cubierta no alcanza altos valores (sin afectar los
valores de seguridad por supuesto) y en consecuencia, el
desgaste resulta moderado. En cambio, cuando la
superficie del pavimento es rugosa (como en la ciudad),
el piso hace las veces de una especie de lija para las
cubiertas. En esas condiciones la adherencia es
extraordinaria, pero a costa de un desgaste de la banda
de rodamiento mucho mas rápido.
* Presión de inflado excesiva: Un
exceso en la presión tiene como consecuencia un
desgaste irregular de la banda de rodamiento que será
mayor por el centro de la misma que por los bordes.
* Presión de inflado insuficiente: En
este caso los daños vienen por 2 frentes, en primer
lugar el apoyo de la cubierta sobre el suelo se
concentra sobre los costados de la banda de rodamiento,
mientras la parte central queda casi en el aire. En
segundo lugar, al rodar la cubierta con menos aire del
que necesita tiende a calentarse en exceso a causa de
las mayores flexiones a la que es sometida su carcasa
(tener en cuenta que al tener menos aire la cubierta
queda mas "blanda" y torsiona mas). La
consecuencia de ambos es un desgaste anormal del neumático,
concentrado en las partes laterales de la banda de
rodamiento. Es importante saber que en los cauchos
radiales el mito de que si están un poco menos inflados
frena mejor es absolutamente incorrecto ya que estando
por debajo de la presión correcta, la estructura de
acero tiende a elevar el centro de la banda de
rodamiento con lo que se logra menor superficie de apoyo
y esto nunca puede dar como resultado mejor
frenado.Desgastes más rápidos que incluso pueden
llegar a ser alarmantes por la velocidad con que hacen
desaparecer el dibujo de la banda de rodamiento, pueden
ser debidos a los siguientes problemas:
- Mala alineación de las ruedas.
- Frenos en mal estado.
- Deformación del chasis.
- Desequilibrio de ruedas o deformación del rin.
- Rotura del amortiguador u otro elemento de la suspensión.
- No hay que descartar también que la llanta no este
tocando con ningún elemento al rodar.Si a consecuencia
del progresivo desgaste la profundidad de los canales de
drenaje ha disminuido demasiado, estos resultaran
incapaces de expulsar el agua o el barro que se
interpongan entre el neumático y la ruta. La llanta
entonces tendera a "flotar" sobre el agua,
produciendo así el efecto "aquaplaning" lo
que hará disminuir dramáticamente su adherencia, con
serio riesgo de patinar.
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Es
importante saber que en condiciones de uso completamente
normales, con la correcta alineación, adecuadas
presiones de inflado, etc. el desgaste de las cubiertas
difiere según pertenezcan a las ruedas motrices o no
motrices. La rotación periódica de los neumáticos
empareja el desgaste de todos ellos, con lo que se
consigue un mayor rendimiento kilométrico del juego.
Esta operación es recomendable hacerla cada 10 mil kilómetros.
No es bueno esperar a que señales de desgaste sean
notorias ya que con esto limitara la vida útil del
juego a la vida útil de las llantas del eje motriz.
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Fuente:
María A. Uzcátegui/www.autozulia.com
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