Por: Arturo Rivas
Cuando llega el momento de las vacaciones,
para las mascotas eso no es precisamente algo fantástico, si es que
ellas están incluidas en la lista de invitados.
¿Por qué no seguir unas pequeñas recomendaciones y preparaciones para
hacer del recorrido una maravillosa experiencia al lado de nuestro mejor
amigo?
El auto es el medio de transporte más frecuente y sencillo para viajar
con perros, ya que es posible detenerse para que el animal pueda salir a
pasear, comer, beber y hacer sus necesidades.
Antes del viaje
Una visita rutinaria al veterinario antes de
emprender un recorrido resulta imprescindible, ya que sólo estará
feliz de vacaciones si se encuentra bien físicamente.
También un corte de pelo hará que el perro se sienta más relajado y
tranquilo.
Debe obtenerse información acerca del lugar adonde se vaya a hospedar,
para que no existan sorpresas a la hora de llegar a tu destino, así
como también conseguir direcciones de veterinarios de la región por si
ocurre algún imprevisto.
Antes de subir al auto, realizar un paseo largo o un poco de ejercicio
para que el perro se canse y vaya más relajado; también procurar que
no como nada desde dos o tres horas antes de emprender el viaje, para
evitar vómitos.
Dentro del
auto
Los perros nunca deben de ir sueltos ni en
el interior del auto ni en el exterior –si se trata de una
“pick-up”-.
Dependiendo del tamaño del animal, puede ir dentro de una caja o
“transportín”, si se trata de uno pequeño, y éste debe colocarse
en el asiento trasero. Pero si es uno grande, entonces debe ir atado en
el sillón de atrás con una correa o arnés, para evitar que salte
hacia la parte delantera; y si se tiene la posibilidad, instalar una
rejilla o armazón que separe la parte trasera del resto de los
ocupantes.
Por ningún motivo hay que meter a la mascota a la cajuela, ya que
suelen padecer claustrofobia, y la mala combustión de los gases del
motor puede resultar mortal.
Se recomienda poner una manta o toalla para
proteger la tapicería del auto y al mismo tiempo darle “su espacio”
a nuestro amigo.
Durante el trayecto hay que evitar que asome la cabeza por la ventanilla
(existen unas rejillas que permiten que entre aire y evitan que saque
cualquier parte de su cuerpo), ya que el aire puede provocar
conjuntivitis o que le entre polvo o insectos a los ojos, oídos y
nariz; además que el exceso de frío puede provocar enfermedades
pulmonares.
Procurar nunca dejarlo solo en el coche,
ni en la sombra, si es que se piensa tardar mucho en volver, ya que si
la temperatura supera los 30° C, cualquier perro puede sufrir un
“shock” por exceso de calor.
Si es necesario dejarlo un rato, el auto
debe estacionarse en la sombra y dejar las ventanillas abajo, de manera
que no pueda sacar toda la cabeza, pero sí que el aire circule. También
hay que tener precaución con los embotellamientos, pues el animal puede
sufrir un “shock” o una insolación.
Si se ve que se va a estar mucho tiempo
parado, es mejor estacionarse y salir del vehículo a dar una vuelta.
Estos sencillos consejos te ayudarán a tener un viaje con tu perro y él
se sentirá más a gusto y feliz del paseo.
Fuente: Terra
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