¿Cuándo cambiar el aceite de transmisión?

Para la protección óptima de la transmisión de su vehículo, cambie el aceite y el filtro cada 48.000 kilómetros (a menos que el vehículo sea nuevo y utilice un aceite de transmisión de larga duración, que puede rendir hasta 100.000 kilómetros). El aceite de transmisión genera mucho calor interno por efecto de la fricción que genera el convertidor de torsión, las placas de embrague cuando enganchan, y la fricción normal creada por los engranajes y cojinetes.

Asimismo, tiende a evaporarse por las altas temperaturas que produce el vehículo cuando esta en movimiento. La conducción normal eleva la temperatura del aceite a 80° C., que es el nivel para el cual la mayoría de los aceites están diseñados para funcionar. Si la temperatura se mantiene a 80° C. el aceite durará hasta unos 100.000 kilómetros aproximadamente. Pero si la temperatura se eleva, el líquido se contaminará.

A altas temperaturas de funcionamiento el aceite se oxida, tornándose marrón y adquiere un olor similar al de una tostada quemada. Pues el calor destruye sus características y las de la fricción que lubrican, se comienza a formar barniz en piezas internas (como en el cuerpo de la válvula), interfiriendo con la operación de la transmisión. Si la temperatura alcanza niveles superiores a los 114° C. los sellos de goma se empiezan a endurecer, provocando escapes y pérdidas de presión. En temperaturas más altas la transmisión comienza a deslizarse, por sobrecalentamiento. Eventualmente los embragues se desgastan y las llamadas de la transmisión se detienen. La única forma de reparar el daño es con un reacondicionamiento.

En general, cada aumento de 20 grados en la temperatura de funcionamiento sobre 80° C. acorta la vida del líquido a la mitad. En la mayoría de los vehículos, el aceite de transmisión es refrescado por un termostato que se ubica en el fondo del tanque o en un extremo del radiador. El aceite caliente circula a través de un bucle corto del tubo donde se 'refresca'.

Muchas cosas pueden elevar las temperaturas del aceite de transmisión más allá de la capacidad del sistema de mantener límites seguros: llevar remolques, conducir en zonas montañosas, conducir a altas velocidades en épocas calientes o en el tráfico de la ciudad.

Los problemas en el sistema de enfriamiento pueden ser un bajo nivel del líquido refrigerador, un ventilador o embrague del ventilador defectuosos, la bomba del termostato o de agua dañana, un radiador obstruido, entre otros. En algunos casos, la transmisión sobrecalentada puede incluso conducir al sobrecalentamiento del líquido refrigerante del motor.

La clase de aceite de transmisión que debe utilizar cada vehículo depende de las especificaciones del fabricante, que aparecen en el manual de uso. Usar el tipo incorrecto de aceite puede afectar el funcionamiento de la transmisión, haciendo los cambios más ásperos o provocando que la transmisión se deslice bajo carga pesada, lo que puede acelerar el desgaste del embrague.