El depósito de combustible no causa averías en el automóvil
 
 

 

Problemas con el depósito del combustible

 

El depósito de combustible no causa averías en el automóvil. Algunos percances proceden de elementos adyacentes a éste. El óxido afecta la bomba de gasolina y a la válvula que cierra la entrada de gasolina al carburador. Ante cualquier indicio de pérdida de combustible, es necesario tomar todas las medidas para evitar incendios y explosiones.

Los depósitos antiguos, fabricados por materiales metálicos estaban protegidos por sustancias que impedían la oxidación de las paredes interiores, sin embargo, con el paso del tiempo, llegan a oxidarse. El óxido afecta la bomba de gasolina y también a la válvula que cierra la entrada de gasolina al carburador, con lo que el nivel de gasolina supera el límite correcto. Ello provoca inmediatamente un incremento del consumo, ya que entra al motor una cantidad innecesaria de gasolina.

A corto plazo, para mitigar los efectos del óxido y el sucio, que por regla general está presente en todas las gasolinas, es buena solución montar un filtro de combustible de calidad y sustituirlo o limpiarlo con la periodicidad recomendada por el fabricante. En el filtro deben quedar depositados todos los elementos no disueltos en la gasolina, así se evitan obstrucciones y averías, tanto en autos dotados de carburador como en aquéllos que monten inyección.

Un elemento de vital importancia en los depósitos de combustible es el tubo de aireación, que permite la entrada de aire desde el exterior cuando la presión en el interior del depósito es baja o que, permite que salgan a la atmósfera los posibles vapores de gasolina cuando la presión es excesiva. Estos tubos de aireación van dotados de válvulas para evitar que los vapores de hidrocarburos sean expulsados continuamente a la atmósfera. Sólo en el caso de que la presión sea tan alta que exista peligro de explosión, la válvula se abre para permitir que se reduzca la presión interior del depósito.

Carbón activado

En los autos modernos dotados de catalizador, que obligatoriamente deben utilizar gasolina sin plomo (más volátil que la gasolina con plomo) se usa otro sistema para no superar los límites de presión establecidos en el interior del depósito. Se trata del cánister: un cesto de carbón activado en el que se condensan los gases de los hidrocarburos, de tal manera que se regresan al depósito en forma de líquido.

En cuanto a las averías que provocan pérdidas de combustible (poco frecuentes) deben tratarse con absoluta precaución. Ante cualquier indicio de pérdida, es necesario tomar todas las medidas necesarias para evitar incendios y explosiones. En primer lugar se debe colocar el auto en un lugar bien ventilado, pero sin poner en marcha el motor si la fuga se hubiera producido en un lugar pequeño y cerrado. En ese caso, la primera precaución a tomar es desconectar el borne de la batería para evitar chispas.

Una vez situado el auto en un lugar bien ventilado hay que buscar la batería y sustituir los elementos dañados. En el caso de los modernos depósitos no queda otra opción que sustituirlos por uno nuevo. En los metálicos puede cubrirse la grieta con soldadura de estaño para evitar el riesgo de explosión. En todo caso, se debe realizar la operación en lugares aireados, siempre que no se opte por la sustitución, que es la opción más recomendable.

Tapón de la gasolina

Otro de los elementos origen de problemas es el tapón de la gasolina. El mal estado de la junta puede provocar pérdidas. Por este motivo, o porque el tapón haya quedado mal cerrado, es posible crear situaciones de riesgo graves. Si la gasolina que se derrama cae sobre una rueda en una curva prolongada, ésta perderá adherencia y provocará una disminución de control del auto. Por ello, ante la menor sospecha de falta de estanqueidad se debe sustituir el tapón si fuera necesario. En algunos autos, las válvulas de compensación de presión entre el interior y el exterior del depósito se encuentran también en el tapón. Es conveniente controlar su buen estado.

PASO A PASO

1) Pastillas con grasa, líquido o polvo: Los vehículos modernos están dotados de un cesto de carbón activado que recoge los vapores de la gasolina sin plomo por condensación. Ese circuito es importante para evitar la contaminación, por lo que también debe ser revisado.
2) Resorte de retroceso roto o debilitado: Especialmente en los depósitos metálicos, es posible encontrar averías por oxidación y fisuras. Conviene revisarlos exteriormente y por la boca de llenado. Comprobar también todas las uniones entre mangueras.
3) Rodamientos de rueda sueltos: El tapón es una de las piezas más importantes de un circuito de combustible. Muchos están dotados de una válvula de alivio al vacío, pero todos deben impedir que se vierta la gasolina. Se debe sustituir si la junta está en mal estado.
4) Discos alabeados: Aunque normalmente las abrazaderas aguantan sin problemas toda la vida del auto, conviene revisarlas periódicamente, así como la goma de las mangueras cercana a ellas. Cualquier elemento deteriorado debe ser sustituido.
5) Ruedas desequilibradas: El medidor de nivel de combustible puede dejar de funcionar por diversas causas, puede ser por un mal contacto eléctrico, como porque la boya se haya llenado de gasolina. Fallos intermitentes suelen deberse a contactos eléctricos.
6) Rótulas en mal estado: Un filtro de calidad y en buen estado es imprescindible para no dañar el carburador o los inyectores. Especialmente en autos con el depósito metálico, conviene revisarlo periódicamente para rastrear posibles restos de óxido.

Fuente: www.autozulia.com

 

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