Incidencia del estado de los amortiguadores en otros componentes del vehículo
 

 

 

Incidencia del estado de los amortiguadores
en otros componentes del vehículo

  
            
En el ámbito de la seguridad activa, la función de los amortiguadores es esencial, y no sólo para un buen agarre a la carretera, sino también en las paradas de emergencia, pues son los encargados de asegurar que los neumáticos se mantengan en todo momento en contacto con la superficie de la carretera, incluso cuando ésta presente baches, irregularidades o huecos.

            Aún hoy, muchos conductores siguen convencidos de que sólo es necesario cambiar los amortiguadores cuando resulten dañados por elementos externos o cuando se tenga la sensación de que existe una fuga. Lo cierto es que su desgaste es un proceso gradual, muchas veces casi imperceptible para el conductor, que se acostumbra al movimiento de su vehículo, por lo que es muy difícil que note que hay un problema.

            Pero cada uno de los movimientos del automóvil, por pequeño que sea, lleva aparejado otro dentro del mecanismo interno de los amortiguadores, lo que hace que se vayan desgastando progresivamente. Se ha calculado que si un conductor hace en un año entre 18.000 y 20.000 kilómetros, cada uno de los amortiguadores de su vehículo habrá pasado por una media de 10 millones de ciclos!

            Visto esto, resulta fácil imaginar a cuánta presión se ven sometidas todas las piezas mecánicas a las que afecta el movimiento de los amortiguadores y los graves daños que dicha presión provoca en otras piezas vitales: unos daños que van a reducir su vida útil y que pueden llegar a hacer que se rompa.

            Sin embargo, muchos conductores llevan a reparar sus vehículos y se centran en los neumáticos dañados, o en el sistema de frenado, la dirección o la transmisión que no funciona bien y no resuelven la verdadera causa del problema. La realidad es que con un coste relativamente pequeño (el de cambiar los amortiguadores) se podrían evitar daños importantes y, en consecuencia, gastos mayores. Y lo que es más importante, con ésta relativamente modesta inversión conseguiríamos que los niveles de seguridad activa del vehículo se mantuviesen elevados.

Frenos

            Los neumáticos o cauchos y los amortiguadores son vitales para que el vehículo se agarre bien a la carretera. Con el fin de que unos frenos funcionen perfectamente, habrá que cuidar que tres elementos fundamentales estén coordinados: neumáticos, frenos y amortiguadores. Si sólo uno de estos componentes no funciona, detener el vehículo en cualquier tipo de condiciones será problemático y, dependiendo de la velocidad de la conducción, además seguramente muy peligroso.

            El sistema de frenado suele consistir en un disco y un soporte (sobre la que se apoyan los pistones) y zapatas de freno. Al frenar, los pistones van empujando las zapatas hasta hacer que toquen la superficie del disco. Si los amortiguadores y los elementos de apoyo están desgastados, cuando frenemos, la mayor parte del peso del vehículo pasará de la parte trasera del vehículo a la delantera, haciendo que se reduzca sensiblemente la capacidad de frenado del eje trasero. Por si fuera poco, los neumáticos perderán capacidad de agarre a la carretera, produciéndose un aumento en la distancia de frenado y una disminución de la seguridad. Esto último provocará a su vez un mayor desgaste del disco y de las zapatas del freno delantero.

            Merece la pena señalar además que durante la vida útil de un automóvil al que se preste la atención adecuada raramente será necesario cambiar las galgas o soportes e, incluso en los peores casos, esto no suele ocurrir más de una vez. Por otro lado, cuando los amortiguadores fallan, la probabilidad de que haya que cambiar las galgas o soportes aumenta. Es más, la mayoría de las veces resulta inevitable.

ABS y ESP

            Ni el ABS (sistema de frenado antibloqueo), ni el programa electrónico de estabilidad ESP se libran de los perjuicios del desgaste de los amortiguadores, al tener las ruedas del vehículo que estar constantemente en contacto con la carretera para que estos dos sistemas puedan funcionar. Si dejan de estarlo, los frenos pierden su fiabilidad y el ABS y el ESP ya no cumplen correctamente la función para la que fueron pensados. Se ha demostrado que un solo amortiguador desgastado puede alterar el funcionamiento de la unidad de control del vehículo.

Componentes de la dirección

            Los elementos que conforman la dirección deben estar siempre perfectamente reglados y coincidir exactamente entre ellos de acuerdo con las indicaciones del fabricante. En determinadas circunstancias, sin embargo, es posible que un conductor note que el vehículo ha perdido estabilidad y lo achaque a un neumático desinflado, aunque luego vea que la presión es normal. Es importante recordar que el vehículo empezará a tender cada vez más al sobreviraje o al subviraje a medida que los amortiguadores vayan perdiendo paulatinamente sus características iniciales. Por esta razón, las revisiones periódicas son de vital importancia para una conducción segura.

Neumáticos

            Lo primero que se le exige a un buen neumático es que se adhiera bien a la carretera. Pero para garantizar un buen nivel de seguridad es imprescindible además que varias funciones distintas estén encaminadas a alcanzar el más alto grado de fiabilidad y la menor probabilidad de error.

            Por ejemplo, colocar cuatro neumáticos de primera calidad en un automóvil sin tener en cuenta el mal estado en el que se pueden encontrar los amortiguadores no tiene, en última instancia, sentido alguno: el agarre a la carretera no será todo lo bueno que debería y la distancia de frenado aumentará peligrosamente. Además, los neumáticos se desgastarán y sufrirán desgarros prematuramente y de forma irregular. Para que los amortiguadores funcionen de forma óptima deberán cambiarse de dos en dos. La habilidad de un vehículo para gobernarse, frenar y acelerar depende del grado de adhesión o fricción que exista entre los neumáticos y la carretera. Si los amortiguadores y los apoyos están desgastados, el peso del vehículo no estará equilibrado, acumulándose en ocasiones demasiado en un lado u otro del vehículo o pasando de la parte delantera a la trasera.

            Si frenamos sin haber instalado el par de amortiguadores nuevos o elementos de apoyo en la parte delantera del vehículo, estaremos alterando el equilibrio del sistema de frenado en el eje delantero. En algunos casos, el vehículo podría “tirar” hacia el lado en el que se hubiese instalado la nueva amortiguación. De hecho, usando amortiguadores desgastados podría estar reduciendo la vida activa de sus neumáticos hasta en un 20%.

            Los amortiguadores, los frenos y los neumáticos constituyen el triángulo de la seguridad. Al llevar los amortiguadores en mal estado, el conductor está disminuyendo notablemente la eficacia de los otros componentes y, por consiguiente, está comprometiendo la seguridad de su vehículo.

Fuente: www.automotriz.net

 

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