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Generalmente
para lograr el correcto funcionamiento de esta pieza,
es necesario cambiarle los elementos. Es importante
después de la reparación, someter el velocímetro a
un riguroso control para asegurarse de su correcta
precisión.
Existen en la actualidad dos tipos de velocímetros:
el tradicional o mecánico y el electrónico. El mecánico
recibe información de la cantidad de vueltas que
realizan los neumáticos, a través de un cable metálico.
Está conectado a la salida de la caja de cambios y al
velocímetro, y gira en función de la caja de
cambios.
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En el
velocímetro, un imán permanente gira impulsado por
el cable, de tal forma que induce corriente en una
ligera campana conductora. Esa corriente creada en la
campana origina a su vez un campo magnético, que
interfiere con el del imán permanente que se
encuentra girando. A causa de esa interacción de
campos magnéticos, se puede decir que la aguja gira,
solidariamente unida a la campana, por el mismo motivo
que cuesta acercar los polos del mismo signo de dos
imanes.
Cuando esa fuerza de repulsión es igualada por la
resistencia de un muelle que se opone al giro, la
aguja del velocímetro se detiene e indica la
velocidad. Así, a mayor velocidad los campos magnéticos
son más intensos, la repulsión es mayor y el muelle
no se estira lo suficiente como para detener el giro
de la campana hasta que ésta no ha girado muchos
grados. A poca velocidad enseguida la tensión del
muelle resulta suficiente como para detener el giro de
la campana.
El cuentakilómetros total y parcial presente en todo
velocímetro, también recibe la información a través
del cable flexible que gira. Dicho cable, además de
hacer girar el imán permanente, acaba en un tornillo
sin fin que transmite, a través de una serie de
engranajes, el movimiento de rotación a los tambores
de números. Así, los tambores se arrastran unos a
otros. Una vuelta completa de un tambor produce el
avance de un paso en el tambor contiguo, gracias a un
piñón interno o externo. (Cuando el tambor de los
hectómetros da la vuelta completa, o sea, se completa
un kilómetros, el tambor de los kilómetros avanza un
paso y así sucesivamente). Para la puesta a cero del
cuentakilómetros parcial, el botón que se aprieta
separa el engranaje y los piñones, además de obligar
a los tambores a adoptar una postura determinada.
Los velocímetros y cuentakilómetros electrónicos
funcionan de idéntica forma que los mecánicos. La
diferencia estriba en cómo se hace llegar la
información de la velocidad de giro, del eje que sale
de la caja de cambios hasta el salpicadero. En los
electrónicos, la información también se transmite
por cable, por no por uno que da vueltas, sino por uno
eléctrico.
A la salida de la cambios, en lugar del rotor que se
utiliza en los mecánicos se coloca un captor que
transforma los giros del eje que lleva el movimiento
hasta el diferencial en pulsos electrónicos de
determina intensidad. Por la intensidad estos pulsos,
una carta electrónica gobierna un pequeño motor eléctrico
de corriente continua situado por detrás del velocímetro.
A partir de aquí, ya todo es igual. El eje del motor
de corriente continua va unido al imán permanente,
que al girar crea un campo magnético idéntico al
producido en los velocímetros mecánicos. Asimismo,
el eje va unido a un tornillo sin fin que mediante
engranajes obliga a girar a los tambores.
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Las
posibilidades de reparación de los velocímetros son
variadas. Depende de la avería. En el caso de
tratarse de un velocímetro mecánico, la rotura del
cable permite una reparación de éste rápida y
segura. Se sustituye el cable y punto. Los síntomas
de esa avería son claros: de pronto dejan de
funcionar tanto el velocímetro como el cuentakilómetros.
En los electrónicos, los mismos síntomas pueden
deberse a más causas; desde una simple desconexión
de un terminal hasta que el pequeño motor de
corriente continua se haya quemado. Si la avería sólo
afecta al cuentakilómetros habrá que repasar el
estado de la cadena cinemática de piñones que va
desde el tornillo sin fin hasta los tambores. Si el
problema radica en que la aguja no se mueve pero sí
el cuentakilómetros, entonces es probable que el imán
permanente haya perdido su imantación, o quizá algo
de sucio se haya interpuesto en el muelle o en la
campana y no permita que esta última gire.
En cuanto a la precisión de la aguja, los errores se
pueden corregir modificando la imantación del imán.
Obtener una mejora después de las modificaciones no
es sencillo e incluso se corre el riesgo de empeorar
la situación. En caso de querer mejorar la precisión,
hay que tener cuidado de que el error no se deba a
montar unas ruedas de medida diferente a las
originales. En los velocímetros mecánicos habría
que sustituir el piñón de ataque del cable en la
caja de cambios por otro adecuado, y en los electrónicos,
modificar la carta electrónica que gobierna el motor
eléctrico que mueve el imán.
Paso a paso
1.Diagnosticar la avería: Si el
velocímetro y el cuentakilómetros no funcionan, el
problema es la rotura del cable. Si es un velocímetro
electrónico, puede haberse soltado un terminal o
quemado el motorcito eléctrico. Si sólo se para el
cuentakilómetros, habrá que revisar sus engranajes.
Si sólo se para la aguja, puede deberse a suciedad o
a un imán desimantado.
2.Comprobar precisión: La falta de
precisión del velocímetro se debe a factores ajenos
al mismo, como neumáticos de diferente medida que los
originales o sustitución del grupo diferencial.
3.Eliminar ruidos: En los velocímetros
mecánicos, se producen ruidos por la rotación del
cable en el interior de la camisa que lo protege. Para
amortiguarlos, se debe engrasar toda la longitud del
cable y su punto de conexión con el imán del velocímetro.
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4.Calibrar
el muelle: Si pierde tensión el muelle en
espiral que contrarresta la fuerza de giro provocada
por los campos magnéticos y provoca que la aguja señale
más velocidad de la real. Para devolverle tensión,
apriételo suavemente, cerrándolo más para
contrarrestar el esfuerzo al que es sometido.
5.Retirar el cable roto: Cuando se
rompe el cable, se paran tanto la aguja del velocímetro
como del cuentakilómetros. Para quitar dicho cable
hay que desconectar primero su acoplamiento en el
velocímetro, desenroscando la tuerca que lo fija. Si
está roto hay que tirar de él para que salga la
parte correspondiente. Luego se suelta el acoplamiento
en la caja de cambios y se retira la otra parte,
sujetando la camisa para que no se mueva.
6.Colocar el cable nuevo: Se engrasa
el nuevo cable para evitar todos los ruidos, luego se
introduce en la camisa y se conecta el velocímetro.
Después se lleva la camisa a una posición cercana a
la conexión en la caja y se gira el cable. Si
presenta resistencia hay que reducir las curvas
bruscas de la camisa. Después se conecta a la caja y,
por último, se comprueba que funciona correctamente.
Fuente:
www.autozulia.com
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